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La comida húmeda parece un 23 % más cara. Es casi cinco veces más cara

Publicado el 5 de octubre de 2026

En el lineal, una lata y un saco parecen costar casi lo mismo por kilo. Y es verdad: por kilo, la comida húmeda de nuestro catálogo sale solo un 34 % más cara que la seca.

Por caloría sale 5,1 veces más cara. Esa es toda la historia, y el precio por kilo no la cuenta.

Los números

Medianas de las 3335 fichas de nuestro catálogo en las que sabemos a la vez el precio, el peso del envase y la energía:

Formato€/kg€/1.000 kcalkcal/100 g
Seco9,48 €2,52 €377
Húmedo12,74 €12,76 €101
Snacks42,29 €15,11 €324

La columna de la derecha lo explica todo: una lata tiene 101 kcal por cada 100 g y un saco 377. Casi cuatro veces menos. Lo que compras en una lata, en buena parte, es agua — y el agua no alimenta.

Qué significa en el cuenco

Un perro adulto de 20 kg, esterilizado y con actividad normal, necesita unas 1059 kcal al día. Con las medianas de arriba:

  • dándole comida seca: 2,67 € al día, unos 80,06 € al mes
  • dándole solo comida húmeda: 13,51 € al día, unos 405,39 € al mes

Esa diferencia no aparece en ninguna etiqueta y no se ve comparando precios por kilo en el supermercado.

Entonces, ¿la comida húmeda es peor?

No. Esto es un artículo sobre precio, no sobre calidad, y conviene no mezclarlos. Quitada el agua, muchas latas tienen una composición mejor que la de muchos piensos secos: la única forma de compararlas es en materia seca, que es como lo hace nuestra nota. Un «8 % de proteína» en una lata con 78 % de agua son en realidad un 36 %.

El agua, además, no es un timo: hay perros y sobre todo gatos que beben poco, y a los que la comida húmeda les ayuda. Lo que decimos aquí es otra cosa: que si decides darle húmeda, el coste real es ese, y es razonable saberlo antes y no a final de mes.

Y los snacks

42,29 €/kg de mediana, cuatro veces el seco. Por caloría la diferencia se encoge (15,11 €), porque muchos son concentrados. El problema de los premios no es el precio por kilo: es que se dan además de la ración, y las calorías se suman. La recomendación veterinaria habitual es no pasar del 10 % de las calorías del día.

Cómo están hechas estas cifras, y qué les falta

El peso del envase se lee del nombre del producto, y solo cuando no hay ninguna duda: descartamos los nombres con dos pesos, los que listan varios tamaños y los que dicen el peso del perro («para perros de 2 a 10 kg») en vez del saco. Después, un filtro por rango descarta los precios que claramente son de otro formato distinto al del nombre.

Y lo más importante, que conviene decir alto: en 3246 de las 3335 fichas, la energía no la declara el fabricante. La calculamos nosotros a partir del análisis garantizado con la ecuación NRC 2006, que es la que recoge la norma EN 16967 y adopta FEDIAF. La hemos contrastado con las fichas que sí publican sus calorías: el error absoluto mediano es del 3,4 %, y el 87 % cae dentro de un ±15 %. Es una estimación buena, pero es una estimación.

Que el 92,5 % del catálogo no publique sus calorías es, por sí solo, otro dato sobre el etiquetado — y probablemente el motivo de que esta comparación no la haga nadie.

Cómo puntuamos lo que sí declaran está en la metodología, y lo que las etiquetas callan, en el recuento de las 57.098 composiciones.

Medido el 5 de octubre de 2026 sobre los precios que teníamos ese día. Los precios cambian; las proporciones entre formatos, mucho menos.

¿Y la que le das tú?

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