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La etiqueta de gato se esconde más tras categorías. Y aun así la comida es mejor

Publicado el 5 de octubre de 2026

Empezamos con un dato que parecía redondo: la etiqueta de la comida de gato se esconde tras categorías genéricas —«carnes y subproductos animales», «cereales»— más a menudo que la de perro. 22,0 % contra 16,7 % en los tres primeros ingredientes.

Estaba a punto de escribir que la comida de gato está peor etiquetada. Luego miramos las otras seis cosas que medimos, y resulta que es al revés en cinco.

El cuadro entero

 PerroGato
Categoría genérica en los tres primeros16,7 %22,0 %
Categoría genérica en el primero9,9 %14,8 %
Primer ingrediente: carne o pescado nombrado47,7 %52,1 %
No dice el porcentaje del primero45,1 %39,7 %
No declara si es alimento completo33,6 %26,9 %

En verde, el que sale mejor parado de los dos. Ojo al sentido de cada fila: en la tercera —la del primer ingrediente— más es mejor; en las otras cuatro, menos.

Las dos cosas en las que la etiqueta de gato va peor

  • categoría genérica en los tres primeros: 22,0 % en gato contra 16,7 % en perro.
  • categoría genérica en el primero: 14,8 % en gato contra 9,9 % en perro.

Las dos son la misma cosa vista de cerca y de lejos: en la comida de gato se recurre más al permiso del artículo 17.2.c del Reglamento 767/2009, que deja sustituir el nombre del ingrediente por el de su categoría. Y se recurre justo donde más duele, en el primer puesto: casi tres de cada veinte etiquetas de gato abren con una categoría en vez de con un alimento.

Y las tres en las que va mejor

  • primer ingrediente: carne o pescado nombrado: 52,1 % en gato contra 47,7 % en perro.
  • no dice el porcentaje del primero: 39,7 % en gato contra 45,1 % en perro.
  • no declara si es alimento completo: 26,9 % en gato contra 33,6 % en perro.

Más del doble de diferencia hay en lo que de verdad come el animal:

Nota media

perro 75,2 · gato 77,6

Hidratos en el pienso seco

perro 42,7 % · gato 33,9 %

Casi nueve puntos menos de hidratos en la comida seca de gato. Eso no es un matiz: el gato es un carnívoro estricto y tolera mucho peor una dieta cargada de almidón que un perro. Que el mercado lo refleje es, probablemente, lo más sano que hemos encontrado midiendo etiquetas.

Entonces, ¿qué hay que mirar si tienes gato?

Lo mismo de siempre, pero con un cuidado extra en el primer ingrediente. Es ahí donde la etiqueta de gato se guarda más información: si abre con «carnes y subproductos animales» en vez de con un animal con nombre, ya sabes todo lo que te van a contar.

La regla completa, con lo que permite exactamente la ley, está en cómo leer la composición.

Cómo está hecho

Sobre 34.622 fichas de perro y 21.419 de gato con lista de ingredientes. Las definiciones de «término de categoría» no son nuestras: son los nombres del anexo de la Directiva 82/475/CEE, la misma lista publicada que usa el algoritmo.

Medido el 5 de octubre de 2026. Las dos especies se comparan con el mismo baremo; los criterios y sus pesos están en la metodología.

¿Y la que le das tú?

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