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Cómo leer la composición de un saco: la regla del peso y los tres sitios donde se tuerce

Publicado el 5 de octubre de 2026

La composición de un saco parece un muro de palabras sin orden. No lo es: tiene una regla que lo gobierna todo, y en cuanto la sabes, la lista empieza a contar cosas.

Esto es lo que dice la ley, por qué las etiquetas acaban escritas así, y qué mirar en los tres sitios donde la regla se tuerce sin incumplirse. Todo medido sobre las 57.098 composiciones de nuestro catálogo.

La regla madre: están ordenados por peso

El artículo 17.1.e del Reglamento (CE) 767/2009 obliga a enumerar los ingredientes «en orden decreciente por peso». No es un orden decorativo ni alfabético: el primero es el que más pesa.

De ahí sale el único atajo que de verdad funciona: los tres primeros ingredientes son el producto. Lo que venga después, en una lista de treinta, pesa poco por definición.

Y el mismo artículo añade algo que explica media etiqueta: en esa lista «podrá incluirse el porcentaje en peso». Podrá. Por eso el 43,3 % no dice cuánto lleva ni siquiera del primero, y está cumpliendo la ley.

Los tres sitios donde la regla se tuerce

Ninguno de los tres es una infracción. Son consecuencias previsibles de cómo está escrita la norma, y por eso se repiten tanto. Saber que existen es lo que cambia la lectura.

Regla 1

El mismo cereal, partido en tres

La ley ordena ingrediente a ingrediente, no familia a familia. Así que un cereal que iría el primero puede ir detrás de la carne si se declara en varias entradas: maíz, harina de maíz y proteína de maíz pesan cada uno menos que el pollo, aunque sumados pesen más.

Tal cual aparece en estas etiquetas

  • Advance: maíz integral · harina de maíz · proteína de maíz
  • Royal Canin: harina de gluten de maíz · maíz
  • Cat Chow: maíz amarillo · gluten de maíz
  • Perfect Fit: proteína de soja · harina de soja

Lo vimos en 12.079 fichas, el 21,2 %. El maíz es el más repetido (5799 fichas), seguido del guisante y del arroz.

Qué mirar: si una misma palabra —maíz, guisante, arroz, patata— aparece dos o tres veces en los diez primeros, súmalas mentalmente antes de decidir qué es ese producto.

Regla 2

«Con salmón», pero ¿cuánto salmón?

Aquí la ley sí está de tu parte, y casi nadie lo sabe. El artículo 17.2.a obliga a indicar el nombre y el porcentaje de un ingrediente «si se destaca su presencia en el etiquetado en forma de palabras, imágenes o representación gráfica».

Imágenes o representación gráfica. Si el saco dibuja un salmón, el porcentaje deja de ser opcional.

De las 18.338 fichas cuyo nombre comercial nombra una carne o un pescado concreto, 4544 no dicen cuánto llevan de ese ingrediente: el 24,8 %, una de cada cuatro.

El matiz honesto: el nombre que manejamos lo escribe la tienda, no siempre el fabricante, y la ley habla del etiquetado del envase. Que el nombre comercial lo destaque es una señal muy buena de que el envase también, pero no es una prueba. Con el saco delante, eso lo compruebas tú en dos segundos.

Regla 3

«Pollo fresco 70 %» no son 70 % de pollo en el plato

El peso que ordena la lista es el de los ingredientes tal cual entran en fábrica. La carne fresca es en buena parte agua, y esa agua se evapora al cocer. Así que un ingrediente declarado en fresco encabeza la lista con todo su peso, y en el saco terminado pesa bastante menos.

No hace falta que nos creas: hay marcas que lo desglosan ellas mismas, y ahí se ve la conversión.

  • Ownat: «carnes 35% (carnes deshidratadas 25%, pollo fresco 10%)»
  • Rosie's Farm: «28 % de salmón (compuesto por un 23 % de salmón seco y…)»

De las 32.797 fichas que abren con carne o pescado, 4908 lo declaran en fresco (15,0 %).

Qué mirar: si pone «fresco» o «fresca», busca si entre paréntesis aparece también la versión deshidratada. Si está, la marca te lo está contando. Si no está, el número que ves es el de antes de cocer.

Y la cuarta cosa, que no es un truco sino un permiso

El artículo 17.2.c permite, solo en comida para animales de compañía, sustituir el nombre del ingrediente por el de su categoría: «carnes y subproductos animales», «cereales», «aceites y grasas». Son categorías oficiales, del anexo de la Directiva 82/475/CEE.

Pasa en el 19,0 % de las etiquetas, en alguno de los tres primeros puestos —o sea, justo donde más pesa—. Lo contamos entero en este otro artículo.

Resumen: cinco gestos en el pasillo

  • Lee solo los tres primeros ingredientes. Son el producto.
  • Si una familia se repite, súmala.
  • Si el saco destaca un ingrediente, busca su porcentaje. Tienes derecho a que esté.
  • Si pone «fresco», mira si desglosa la parte deshidratada.
  • Si lo que lees es una categoría y no un animal, eso es todo lo que te van a contar.

O no leas nada

Escanea el código de barras y lo hacemos nosotros: te sacamos la composición transcrita, te marcamos los ingredientes de riesgo y te damos una nota de 0 a 100 con el desglose de por qué. El baremo, con sus pesos y sus fuentes, está en la metodología.

Y si lo que te cuesta es leer la letra del envase —que no tiene tamaño mínimo legal—, en Ajustes puedes agrandar el texto de toda la app.

Cifras medidas el 5 de octubre de 2026 sobre 57.098 composiciones. Los tres artículos del Reglamento (CE) 767/2009 están comprobados en EUR-Lex el 5 de octubre de 2026 — esa fecha sí es fija: la ley no cambia sola.

¿Y la que le das tú?

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